La crisis de Nike lleva el nombre de Zion Williamson, quien desató la crisis de la conocida marca en un partido de baloncesto transmitido por medios nacionales. En un lanzamiento por parte del jugador, su zapatilla Nike se rompió por completo causándole una lesión, y la escena se viralizó en redes, pues las criticas ante esto fueron tendencia en Twitter. Inmediatamente, causó una caída entre el 1% y el 2% de la firma en la Bolsa de Nueva York, incrementando la cotización de sus competidoras Adidas y Puma. Estas, incluso aprovecharon la oportunidad para arremeter; por ejemplo, Puma lanzó un tuit diciendo que esa situación con zapatos de su marca no hubiese ocurrido, aunque más tarde esto fue borrado.
En su mensaje al público, Nike
expuso su preocupación por Zion Williamson, y le deseaba una recuperación rápida.
No obstante, la marca deportiva no se quedó atrás de remarcar con énfasis el
rendimiento de la compañía y la calidad de sus productos. Por ello, para afianzar
la confianza de sus compradores, Nike se comprometió a realizar una investigación
e identificar el problema de esta zapatilla rota para poder catalogarlo como un
caso aislado.
La repercusión en los medios causó que algunos especialistas en comunicación analizaran esta situación, cuya opinión era que este mensaje fue suficiente, ya que logró transmitir el interés en la salud del atleta y el compromiso de investigar el problema en este modelo de calzado. También consiguió desvincular el incidente de su política de control de calidad.
La unidad del mensaje, en las diferentes
plataformas de difusión de los medios, se basa en blindar a la marca desde
antes, para luego sólo necesitar pequeñas acciones para controlar los daños y
así enfrentar las crisis.
La lección que nos deja esta resolución
por parte de Nike puede ser aplicado para cualquier empresa que sufra una
crisis, ya que la preocupación por la imagen de marca crea gran interés en
cualquier entidad para resaltar sus valores ante los clientes y la sociedad.
Asimismo, es necesario considerar el contexto en el que se desarrolla una organización,
tanto sus fortalezas como debilidades, y así poder elaborar un protocolo de comunicación
de crisis que se anticipe y resuelva potenciales situaciones que puedan
comprometer a la firma y evitar entrar en una espiral de crisis económica o cualquier
otro ámbito.



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